Cenicienta perdió su zapato y con él su frivolidad. Se dio cuenta de que vivía en un mundo demasiado interesado por la materialidad de las cosas y que además concedía mucha importancia al aspecto físico.
Dejó de interesarse por absurdos bailes y por príncipes encantadores, abandonó a su madrastra, se unió a un sindicato y la demandó por tenerla en condiciones de esclavitud que violaban los derechos humanos.
Definitivamente es mejor dejar las cosas tal y como estaban.
Mundo mudo
Hace 8 años